Jugando rayuela he pegado un salto y sin darme cuenta he llegado alto.
-“Buenos días señor de amarillo, que calentito esta usted en su castillo...
Yo que solamente por aquí pasaba, pero en 3 segundos sentí que lo amaba”
Cantamos canciones, comimos helados, jugamos pelota y me arrulló a su lado.
-“Es muy tarde pequeña y marcharme ya debo, te prometo que mañana más temprano vengo”
-“¿y ahora cómo bajo? no me quiero ir, yo se que mañana no podré subir".
-“No te preocupes por esto mi pequeña dama, que yo cada día te despertaré en tu cama. Con mis rayos brillantes yo te alcanzaré, porque siempre conmigo tu risa querré”