At last

enero, 2013

Por sugerencia del escritor, léase si es posible acompañado de Etta James

Por fin. Había logrado deslizarme como un gato entre la muchedumbre hasta llegar al fin.

Al fin podía decir que me encontraba en lo alto, en la cima, hechizado tras las cortinas, “and then the spell was cast, and here we are in heaven”. Por fin. Los tréboles me habían envuelto en una especie de neblina transparente que imitaba el humo de los cigarrillos y de los focos. Al fondo el negro, las mesas, las risas, los sombreros, los ojos. Entonces ella ladeó la cabeza y me cazó con el rabillo del ojo mientras pronunciaba cadenciosamente el “The night I looked at you I found a dream that I could speak to”. Unos labios encarnizados me miraban y se acercaban como enredaderas palpitantes en el aire. Los ojos blandían el filo de sus pestañas y me amenazaban con lanzarme al vacío. Por fin. Mi caída sin fin se anunciaba dulce y agreste como las mazorcas de maíz. Despedazado, desvestido, desaguisado grano a grano, extirpado de mí mismo con uñas de tigre ensangrentado, lamido y escupido y arrojado a las cloacas de la carne despellejada, de los troncos sin ramas, de los cuerpos inmolados por el amor. Volvería a ser un cuerpo sin alma, o un hombre sin piel o un espíritu vagando en el recóndito escondrijo de la negrura, más allá de los túneles y de las cárceles, suspendido en el punto de oscuridad donde pozos y estrellas se confunden por el reflejo del blanco de los dientes, en eso me convertiría y allí me encontraría yo. Sería el polvo. Polvo resplandeciente en mitad del sueño gris. “A dream that I can call my own I found a thrill to press my cheek to, a thrill that I have never known”.

Escrito por: Ari Ann Wire > www.ariannwire.com.es
Ilustrado por: Iván García > www.ig-studio.com

 


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