Breve historia sobre un tipo comiendo

agosto, 2013

 Breve historia sobre un tipo comiendo
Coge el muslo de pollo con las manos y argumenta “¡Que esto en mi casa se come así!” y se lleva la carne a la boca. Con los dos codos apoyados en la mesa, comienza a comerse el muslo de pollo como si se tratara de una mazorca de maíz. Mientras come, te habla con la boca llena. Al menos, su incorrecta postura a la hora de comer, hace que el muslo le tape media cara, y eso te está ahorrando ver sus labios aceitosos que parecen pintados con uno de esos pintalabios gloss. Mastica moviendo la mandíbula en círculos, parece algún tipo de animal rumiante. El ruido que hace al masticar es insoportable. Deja el muslo en el plato y se empieza a chupar los dedos. Uno a uno. Como si estuvieras en tu casa, campeón. Se chupa los dedos uno a uno haciendo un ruido que bien fácilmente podría evitar, pero parece que hacer ruidos al comer le da gustito. Cuando termina chuparse los diez dedos, coge el vaso y empieza a tragar, no a beber, a tragar. No bebe, es como si succionara la Coca-cola, a tragos cortos pero muy seguidos, rápida y torpemente. Oyes como aire y Coca-cola pasan por su garganta a cada trago. Como si fuera un dibujo animado. Te imaginas una onomatopeya amarilla al lado de su garganta de “GLUP, GLUP” Cuando deja el vaso en la mesa, suspira. Se había quedado sin aire el pobre. Te fijas y ves que ha dejado la marca grasienta de sus labios y los cinco dedos de su mano derecha. Pobre vaso, violado. Se seca la boca con la palma de la mano. “Te he dejado una servilleta ahí” le dices. “O.K.” contesta, y da dos golpecitos a la servilleta, que ahí se queda. Su ineficaz forma de ingerir líquidos hizo que tragara aire que ahora sale en forma de eructo. Se pone el puño delante de la boca, todo un gesto de etiqueta por su parte. Gesto inútil, ya que olvidó cerrar la boca. “Mejor fuera que dentro” comenta. Buen argumento. Al parecer regurgitó algo con el eructo. Saborea. Confirmadas las sospechas: se trata de algún tipo de animal rumiante. Tú que apenas has empezado a comer, no puedes creer que él ya esté atacando las patatas corte parisien. Que no son congeladas, que te has pasado tu buen rato dándole con el sacabocados para darle un aspecto bonito y ahora ves como ni las mira. Mastica tan fuerte que oyes como sus muelas chocan. Las come como si fueran pipas. Semejante individuo seguro que come las pipas sin pelar. Las coge de dos en dos. Semejante individuo seguro que come los melones sin pelar. Coge las bolitas de patata ininterrumpidamente. No ha tragado las que está masticando con la boca abierta y ya tiene un par más en la mano. Ha dejado de hablar para engullir, ahora escucha y asiente mientras come. Parece que tiene miedo de que venga otro como él a quitárselas. Parece un animal hambriento. Te gustaría coger una patata, pero sientes miedo de que te tire a morder la mano si invades el plato. Semejante individuo seguro que come las piñas sin pelar. Cuando el único alimento que hay sobre la mesa está en tu plato, se pone a mirar la televisión. Mineros asturianos en las barricadas. “¡Ondiá!” comenta. Mientras mira la tele, no deja de hacer ruido con la boca, está como paladeando, paladeando con la boca abierta. Mientras paladea ves como baja las manos y usa el cubre sillas como servilleta disimuladamente. Pasa la lengua por los dientes. También hace ruido para pasar la lengua por los dientes. Aprietas los puños. Vaya, parece que encontró algo atrapado entre los dientes. Se mete el dedo índice hasta las muelas. Mientras se mete el dedo deja al descubierto todos los dientes y encías. Parece un simio. Casi te está enseñando los treinta y dos dientes. Casi te está enseñando la calavera. Cuando termina y mastica lo que fuera que tuviera entre los dientes, ves que baja la mano para limpiarse la saliva en el cubre sillas de nuevo. Lo ha vuelto a hacer. Cuando lo oíste masticar de esa forma, imaginaste que era la clase de hombre que cuando termina de comer usa un palillo. Pero no, le bastó con tener la uña del dedo índice estratégicamente larga. No usó palillo, no usó servilleta. Nuevo récord. Sin dejar de mirar a la tele, coge la botella de Coca-cola y se va al sofá. Y ahí te quedas. Coge la botella y se la enchufa en la boca, mirando de reojo la tele. Succiona haciendo que la botella implosione. Estruja la botella de plástico. “GLUP, GLUP” Al menos ahora lo oyes a un par de metros de distancia. “Tú tómate tu tiempo” bromea. Respiras hondo y terminas tu comida.

Escrito por: Pablo J Domínguez Pons > idiotaeninternet.blogspot.com.es
Ilustrado por: Jorge MJ > betunjudea.blogspot.com.es

 


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