Céline

octubre, 2014

Céline

Céline tiene nombre de mujer y le viste una gabardina larga que se echa a la cabeza cuando llueve, tiene una amante que le seca las manos de lluvia y hace que su casa, en esas noches, sea por fin una casa.
Céline tiene una debilidad con la que se expande en el asiento del cine mientras se emociona con un abandono de ficción – como el real de su infancia -. Le gustan las nueces y las almendras casi tanto como las pipas peladas y le tararea canciones a Otto, su gato en blanco y negro, mientras tiende la ropa en el cuarto de baño.
A Céline le gustan más las mañanas que las cuatro de la tarde, le gusta más el rojo que el verde y los días impares más que los pares y festivos. Apuesta por un final más que por un comienzo, lo quiere todo y se conforma con nada.
Es bastante feliz, y no lo es del todo – bastante más qué bastante – porque hay una palabra, pequeña y bien enlazada: “aun”, que le es un motivo, una excusa, una preposición, un ancla…una esperanza. Una esperanza que le deja paralizado cuando no se combinan el tiempo y el espacio con Yvonne, y se quedan,” aun”, en una posibilidad compartida – en el significado más estrecho, físico y varonil de la palabra -.
Céline ya no corre porque querer llegar es no poder hacerlo, porque quedarse a medias en ella es mejor que apagarse – él – la luz y acabar el día queriendo acabar con todos a la vez.
Guarda en sus paseos las manos en los bolsillos, hoy – aun – es día par y nadie va a secarlas.

Escrito por: Lara Lomas Gómez > elsaltodeyves.blogspot.com.es
Ilustrado por: Ana Lucía Sánchez > www.lulusanchez.com

 


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