Desaparecida

junio, 2014

desaparecida

 

Quiero denunciar una desaparición.

“Eres un ángel”, le decía papá mirándole a los ojos y acariciándole la mejilla mientras ella los cerraba con fuerza hasta que desaparecía el aliento a tabaco.

– ¿Me puede describir al desaparecido? ¿Es hombre o mujer?
– Es una niña.

“Este pelo rubio sólo puede venir del cielo Miranda”. Estas palabras le reptan por el cerebro como una sanguijuela. No se las puede quitar de la cabeza pero sí que se puede teñir el pelo de negro y convertirlas en una sucia mentira.

– ¿Cuándo desapareció? ¿Hace más de 24 horas?
– Sí. Aunque no le puedo decir exactamente cuando la perdí de vista.
– ¿Me puede dar más datos sobre sus rasgos por favor?
– Tiene una carita preciosa y el pelo largo y rubio.

Miranda habla mientras observa uno de los jerséis que le hizo su madre en el salón. Es negro pero hasta ahora para ella siempre ha sido transparente porque fue bordado con el silencio de mamá. 20 años después, lo deshilvana con rabia punto a punto. Ya hace tiempo que sabe que esas prendas no eran para vestirla sino para tapar oscuros secretos.

– ¿Sabe en que zona desapareció la niña?
– Sí. Desapareció en la cama.
– ¿Cómo dice?

Siempre a pensado que los únicos ángeles que hay en la tierra son de mármol y sus alas son inútiles. Mira por la ventana mientras se ata a lo largo de los brazos el jersey, que ha transformado en unas alas. La metamorfosis le sienta bien. Fuera de la crisálida se siente ligera y libre como una mariposa. El tráfico de la calle rompe el silencio estancado.

– ¿Sospecha de alguien de su entorno?
– No lo sospecho. Sé perfectamente quien ha sido.
– Quién?
– Ya no importa.
– ¿A ver dígame, que relación tiene usted con la desaparecida?
– La desaparecida soy yo.

Cuelga el teléfono. Ya está harta de esconder-se, quiere volar desnuda, sin más secretos y mentiras. Oculta su dulce rostro bajo una cortina de pelo negro y por fin sonríe, y vuela a ciegas, como un murciélago, dejándose llevar solo por su intuición y sus sueños y coge fuerzas para gritar:

¡Yo no soy un ángel! ¡Vosotros sois demonios!

 

Escrito por: Alex Rufí > www.alexrufi.blogspot.com.es
Ilustrado por: Ruth y Sira García Trigueros > sparganum.tumblr.com

 


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