El anillo del lazo rojo

febrero, 2013

Cosette tenía un anillo con un lazo de color rojo. Ella creía que se lo había comprado por impulso, como un antojo. Pero un día, al cabo de mucho tiempo de llevarlo, se dio cuenta que ese anillo servía para algo. “¡Un lazo rojo en mi dedo! ¡Va a servir para recordarme algo si algún día no me acuerdo!”

Cosette había visto muchas veces a su abuela Amandine ponerse un lazo en el dedo con ese fin. A veces más de uno. A veces más de tres. A veces, era tan despistada que llevaba lazos en los 10 dedos a la vez.

Todos de un color distinto:
El Amarillo, para acordarse de escribir a su primo Corinto.
El celeste, para comprar pipas a la cacatúa.
El verde, para llamar a la tía Tula.
El violeta, para acordarse de hornear el pastel.
El blanco, para felicitar el santo al Coronel.
El rosa, para comprar sellos al cartero.
El marrón, para ir al zapatero.
El malva, para ir a por tomillo al herbolario.
El azul marino, para las recetas del apoticario.
Y el rojo, el que más le gustaba usar, era para no olvidarse que Cosette iba ir a merendar!

¡Qué divertido era ver las manos de su abuela Amandine! ¡Llenas de lazos, de colores sin fin!

Así que pensó “Será divertido seguir la tradición familiar. Este anillo seguro me dará que pensar!”. Y así fue como Cosette decidió que ese anillo le recordaría algo, que haría correr su memoria como un galgo.

Pero de repente… ¡se olvidó! Y ya fuese algo o alguien que no tenía que olvidar… nunca más lo recordó. A pesar de todo, el anillo del lazo rojo seguía siendo precioso… y le recordaba a su abuela Amandine, que era algo… ¡delicioso!

Escrito por Lydia Beltri > nicethingstosayonathursday.blogspot.com.es
Ilustrado por Georgina Alcàce > lajuuu.com

 


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