Fotosíntesis

agosto, 2014

fotosintesis_530

No hacía falta subir la persiana para saber que sería un día precioso, esas píldoras de luz que se cuelan por las rendijas son un chivatazo de lo que le espera fuera. Remolona se revuelve bajo el nórdico, las sábanas limpias, el pijama dos tallas más grande y aspirar ese calor que queda de la noche, incluso puede que algún sueño esté aún enredado al fondo de la cama con los calcetines que misteriosamente le quitan cada noche.
Un pie, otro pie, la tarima caldeada la recibe, estirarse es un placer infravalorado, piensa mientras se pone en pie. On. Suena la última canción que escuchó anoche, era triste, era canción de amor y muerte. Cambia de lista de reproducción. Mucho mejor, ahora todo es de otro color, todo es celeste.
El armario le da los buenos días con algodón y jeans desgastados, la ventana de par en par y solo le hace falta una ducha para contagiar a toda la ciudad. Coco, olor a mandarinas, blush, rouge, París y mil y un bote de hechizos para terminar guiñando un ojo al reflejo coqueto de su mejor yo.
Chaqueta, bolso y sonrisa quinceañera, le han vuelto las ganas de comerse el mundo. Cuando compró aquella casa era la reina de la noche, jamás pensó que la luz del día sería la mejor medicina contra todos sus fantasmas.

Escrito por: Ana Lozano > anitapatatafrita.blogspot.com.es
Ilustrado por: Victoria Soto Madrid > mademoisellechocolat-shirts.blogspot.de

 


Send to Kindle