Girl smoke

febrero, 2014

girl smoke

Hacía tanto frío que mis pensamientos se congelaban antes de materializarse. Los nervios podían conmigo. Un cigarro tras otro, sin parar. Había algunos que ni me terminaba, solos le daba un par de caladas, los tiraba al suelo. Y vuelta a empezar.
Histeria. Eso era lo que yo tenía en ese preciso momento. Temblaba, de frío, de dolor, de cansancio… Temblaba tanto que si hubiera alguien a mi alrededor podría escuchar a través del silencio de la noche, el repiqueteo de mis dientes.
El único sonido que me acompañaba, como la banda sonora de una película de serie B, eran las hojas secas de los arboles caducos de aquella calle solitaria. Porque ese era otro tema… No había nadie. Y cuando digo nadie me refiero a que ni las ratas habituales que yo sabía que correteaban por las alcantarillas de mi calle, se atrevían a salir. Tenía la sensación de estar cometiendo un delito, como si estar ahí parada, nerviosa y congelada, fuera una escena creada por la mente macabra de algún escritor sin alma.
Por fin le vi llegar. Me apee de mi escondite. Estaba reguardada, aunque helada de frío, entre los restos de una fábrica abandonada pero por la pequeña y maltrecha ventana le vi llegar.
Fue entonces cuando me abalancé sobre él, en silencio, como aquellas leonas de la sabana justo cuando cazan a su presa. Con cautela y decisión. Si. Le sorprendí, pero más se sorprendió él al verme. Lo maté del susto justo en el momento en el que se dio la vuelta y vio como mi vestido estaba manchado de sangre. En ese momento me miró a los ojos, le sonreí y los míos los cerré para siempre.

Escrito por: Laura Zarralanga > lentamentescribiendo.wordpress.com
Ilustrado por: Anduluplandu > anduluplandu.com

 


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