Hablé de límites a un caballo

febrero, 2013

No susurraba aunque tampoco gritaba,
estaban maravillosamente atentos,
sumaba métodos, a penas divagaba.
Ejercicios, dudas y muchos retos
afrontábamos, algunos dominamos,
otros ya lo haremos. Aunque lentos,
en un sendero ancho todos caminamos.
De repente, entre límite y límite,
el trote seguro, el andar dispuesto
de una yegua acercó sus orejas presto.
Las frescas hierbas en cada envite
saboreaba y dejaba del pasto el resto
para otra andanada. Entre el convite
algún límite de ideas lunáticas
reconocía. Está claro, esta yegua elije
de entre todas , las matemáticas.

Mañana esperaremos su visita.
Dejaré que nos hable, del pasto,
del rocío de la mañana, y harto
de trotes tomará silla en su visita.
Prepararé la más cómoda silla
compraré de entre todos el pasto
mas fresco. Pero no olvides yegua
mía, al segundo de bachillerato.

He visto jamelgos sumar con la doma,
reconocer los números con el látigo.
Pero esta yegua libre por la loma,
para su trote, descansa y se asoma.
Volvió de algún severo castigo,
el aula fue de nuevo su refugio.
¿Será la serenidad de las matemáticas?
¿Las aulas prefabricadas, plásticas?
¿La fresca hierba de la mañana, estática?
¿La tranquila paciencia, elástica?
Hoy tocaba continuidad, lo reconoció
y fugazmente escuchó, no saltó.
Sus elegantes pisadas fueron ejemplo
de la continuidad en su propio verbo.
Fue discreta en su entrada
y ya saciada en su retirada.

Pero entra en clase estimada dama,
deja el umbral de la mañana
toma asiento, yegua recatada
¿Te añado a la lista, yegua osada?
No tomaremos asiento en tu espalda.
No te vayas de esta clase destartalada.
Relincha, hazte oír …¿la función dada
es continua, discontinua o encantada?

Hoy me dijeron que eres culpable.
Culpable de esos picores insistentes,
de los bultos molestos y resistentes
que hacen de las prefabricadas inhabitables.
No conocen tus inquietudes matemáticas,
tus preferencias por las enseñanzas amables,
por la hierba fresca, por los alumnos leales.
Recuerdan a tus compañeros de viaje
a los que das cobijo sin ambages
a esas pulgas numerosas como los reales.
Te atarán a una estaca, le pondrán
alta cerca a tus trotadas. Multarán
a tu dueño por los olvidos. Dictaminarán
por decreto tus galopadas. Aumentarán
la aulas prefabricadas. Y decidirán
poner fin a tus clases de bachillerato.

Y aunque no tenías como Pegaso alas,
tu color no era como el de Disney, blanca,
tus gestos no eran de yegua brava,
en tu cara no estaba Europa dibujada.
Sin embargo te echaremos en falta,
cuando la clase sea una clase y basta,
cuando no despertemos de lo plasta.
Te recordaremos yegua exacta.

Escrito por Ángel Rodríguez > perrosdepaja-angel.blogspot.com
Ilustrado por Alex Camps > alexcamps.blogspot.com.es

 


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