La copa rota de Macarena

diciembre, 2014

La copa rota de Macarena

Escondida detrás de las sábanas tendidas, de pequeña oía los gritos en el patio interior. La abuela, la madre y la tía le decían que había nacido con un corazón entre los labios -que rompía con su acento marcado- y que las esparteñas murcianas no lucían bajo ese kimono prestado.
Ahora, tiene treinta y tres años. Desde hace dos meses ha aprendido a sacarle partido al pequeño corazón dibujado en su boca y se divierte rompiendo copas en la cocina mientras recita haikus a su perro. Se peina las extensiones siguiendo el manual de instrucciones de una Geisha y vive en un barrio latino en los arrabales de Madrid, donde los bambúes crecen en el bidé y la cafetera se camufla bajo un jarrón de té.
Todos los días, a las cuatro de la tarde siente desarraigo, y convencida de volver algún día come naranjas del árbol de su abuela María que llegan en una caja de cartón a nombre de: Macarena Jaramillo, con una nota que le dice: “¡son de zumo, no de mesa! “. Y anda con descanso -en sandalias y calcetines blancos- dando pasos cortos, pisando por fin la vida.
Así se desviste de su madre, su abuela y su tía y sueña con ser hija adoptiva de Fukushima.

 

Escrito por: Lara Lomas Gómez > elsaltodeyves.blogspot.com.es
Ilustrado por: Mónica Custodio > www.monicacustodio.com

 


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