Sed

Sed

octubre, 2013

Sed

El vampiro quedó pensativo durante unos segundos. A continua-ción, estalló en carcajadas. Después de unos minutos, cuando pudo serenarse, pensó lo irónico de la situación. De nuevo, tras cien años, había matado a otro Caramigos. Pero en esta ocasión el humano no quería destruirle. Quería salvarle. Y junto a él, a toda la humanidad.
Ahora era consciente de que probablemente no quedaban más hu-manos a su alcance. Tendría que esperar varias noches más hasta que de nuevo la sed se apoderara de él. Y en esta ocasión posiblemente la sed le consumiera. La sed. La maldita sed.
Tras meditar brevemente, tomó la decisión de subir a la azotea del teatro. Ya amanecía. El sol comenzaba a quemar su carne, pero con la fuerza de la sangre del humano, de Eric, podría aguantar unos minutos.
Disfrutó del momento. Tras varios siglos de existencia en la oscuri-dad, de nuevo podía ver el colorido del mundo a la luz del día. Avanzó despacio hacia el borde del edificio, pensando en todos los hombres que había matado desde que se convirtió. En las atrocidades que había cometido convencido de que era indestructible. De que los humanos siempre estarían ahí para alimentarle. Para saciar su sed. Para hacerle inmortal. Se había equivocado.
Desde arriba, miró a la multitud de muertos vivientes que se mo-vían y gemían por toda la ciudad. Su cuerpo empezaba a humear. El dolor comenzaba a ser insoportable.
–¡HABÉIS GANADO MALDITOS HIJOS DE PUTA! ¡HABÉIS GANADO! –gritó con todas sus fuerzas.
Dio un último paso y dejó caer su cuerpo desde el tejado con los brazos abiertos en cruz. Sonreía.
Los zombis levantaron la cabeza hacia el cuerpo que caía. Al uní-sono, todos levantaron sus brazos para intentar atrapar el nuevo man-jar que llovía del cielo. Sin embargo, los cientos de manos sólo logra-ron acariciar una nube de suaves cenizas que el viento se llevó volando entre sus decrépitos dedos.

Escrito por: Lucas Martin > Recién muertos
Ilustrado por: Elena González > elnoart

 


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