Y el perrito rió

abril, 2014

y_el_perro_rio

 

¿Cómo es tu voz? ¿Cuál es tu número de pie? Preguntas así a Noelia le encantaban. Un treinta y siete cuando salía a correr y descalza en casa. Su voz era canaria y su nombre una canción de finales de los setenta.
Su compañero de piso se llamaba Marcello, italiano, como lo fue aquel actor que le enseñó los placeres de la vida. Marcello tenía cuatro patas, pelo en blanco y negro y los ojos de su padre. Se habían conocido por casualidad y sobrevivían juntos en la capital.
Para una grancanaria, aquel apartamento de Lavapiés era helador, y Noelia encontraba el verano en el pelaje de Marcello. Cuarenta y cinco metros cuadrados se habían convertido en su hogar compartido, porque lo reconocían con las luces apagadas, al igual que sus cuerpos.
Marcello y Noelia eran una pareja perfecta, de aquellas que están juntas únicamente por diversión pero no se separan nunca. Cuando Noelia asistía a la universidad a terminar su diplomatura de turismo, Marcello vigilaba en casa sus sandalias. Cuando ella llegaba cansada, él la recibía en la puerta como si nunca se hubiera ido. No existían diferencias de raza o religión.
Marcello no decía nada, pero se moría de celos. Algunos días Noelia volvía de clase acompañada de algún estudiante que le prestaba apuntes a cambio de sexo. Marcello se quedaba guardando las sandalias de su ama, deseando ser un hombre a los ojos de su amada. Y Noelia en su habitación, con la puerta cerrada, gemía. Y el perrito sufría.
Pero cada semana tenía su domingo y su noche. Nadie salía, nadie entraba. Noelia, después de la ducha, conectaba la radio, se tendía en la cama con el alma dentro y se masturbaba a ojos de Marcello. Y aquellas noches de invierno, mientras Noelia gemía, el perrito reía.

 

Escrito por: Ivan Tena > observacionespuntualesyfetichistas.blogspot.it
Ilustrado por: Cristina Borobia > www.cristinaborobia.blogspot.com.es

 
 


Send to Kindle